Entrevista con Luis Sapag: “Pueden decir lo que quieran, pero las decisiones del MPN, las toma el MPN”.

En esta segunda y última parte del mano a mano que AgenciaNqn tuvo con Luis Sapag, hijo de Felipe Sapag y diputado en el bloque del MPN, hablamos de la política local y su convivencia con el Ejecutivo Nacional.

Tradición y Conducción, dos características fundamentales del Movimiento Popular Neuquino, que entendemos se desprenden de las propias palabras de Luis, quien destacó a la juventud como el motor para la renovación y la supervivencia de cualquier espacio político: “Si un partido no tiene juventud, está condenado a desaparecer”.

En ese sentido, destacó el rol que viene llevando adelante “La Felipe”, agrupación que reivindica en la UNCo, no sólo la historia, sino también los valores y banderas del fundador del MPN: “Los jóvenes saben que la Universidad no está ahí por casualidad, hubo una historia y un trasfondo que genera las condiciones para que se desarrollen esos espacios de militancia”.

En términos de coyuntura nacional, el legislador provincial sostiene que la relación de “Omar con el presidente Mauricio Macri es muy buena porque se han llegado a entender muy bien”, sin embargo, le marca la cancha a Cambiemos y se diferencia de las políticas salariales, educativas y en lo que respecta a seguridad: “Nosotros siempre fuimos garantistas”.

En relación a la autonomía y autarquía política que desarrolló el partido ¿Cómo describiría la relación histórica del MPN con las gestiones del Ejecutivo nacional?


“Fue relativa, estamos en Argentina. Hay que respetar la Constitución Nacional. Pero en general hubo buena relación entre los gobernadores y los presidentes. Una relación de ‘Toma y Daca’, ayudando a la gestión nacional, pero defendiendo los intereses del pueblo neuquino.

Omar tiene una relación excelente con el presidente, casi de amistad, porque se lograron entender desde el principio. Es claro que el presidente atiende más a Omar que a Quiroga. Eso es cierto. En el caso de mi padre con Ilia, pasó lo mismo, al punto que más de una vez le dijeron que había convertido al MPN en un apéndice del radicalismo. La historia se repite.

Sin embargo, hay destacar que hubo muchas cosas que no se han aceptado del gobierno nacional, por ejemplo en lo que hace a seguridad, porque nosotros somos garantistas en lo que hace a la legislación. Por algo, Bullrrich nunca vino a Neuquén.

Lo mismo en la ejecución de políticas educacionales, las retenciones siguen siendo un tema de discusión y también en lo que respecta a política salarial, en donde se han otorgado paritarias acordes a los índices de inflación.

En cuanto a las políticas petroleras, hubo coincidencias, pero no en todo. Nosotros tenemos más de 10 proyectos de inversión aprobados, los cuales están hechos en base a la Resolución 46 y el gobierno nacional acaba de darla de baja. En cuanto a eso, el gobernador insiste en que den marcha atrás para poder mantener la estabilidad de jurídica. Hablamos de empresas que ya invirtieron, que se la jugaron frente a sus socios, por lo que no se puede cambiar las reglas del juego de un día para el otro.

En definitiva, pueden decir lo que quieran, pero las decisiones del MPN, las toma el MPN”.

En comparación con los fenómenos que se dan en otras provincias del país, como San Luis, en donde el apellido Rodríguez Saá representa, quizás, el mejor ejemplo de caudillismo personalista ¿Dónde está la clave para la permanencia de un partido gobernante durante más de 60 años?

“Neuquén crece a un ritmo de casi 3 puntos anuales acumulativos, mientras el país no pasa del 1,1. Es decir, crecemos a una velocidad de más del doble, de modo tal que esta es una sociedad aluvional, con gente que viene de afuera de la provincia y que trae su propia cultura política.

Además de eso, hay que tener en cuenta los cambios culturales que se vienen dando a nivel mundial, en donde predomina el individualismo, la inmediatez, la cultura de las redes, que no es la cultura de leer la historia, ni la de hacer análisis. Todo lo contrario, es la cultura de dejarse llevar por las imágenes. Por lo que se hace muy difícil hablar con los jóvenes sobre estos temas y esto se ve también a nivel nacional. En las elecciones de primera vuelta, el que más votos saca, no pasa del 35% y Neuquén no está exento de eso. Sin embargo, en nuestra provincia es el único lugar del país en donde se mantiene una tradición de voto hacia un movimiento.

El caso de San Luis, es un fenómeno interesante de analizar, pero tiene un crecimiento vegetativo, no tiene más de 200 mil habitantes. No mueve la aguja del país, mientras que Neuquén está a la vanguardia de las inversiones. De modo que las realidades son muy distintas.

Sin dudas, San Luis es una provincia muy prolija, tiene unas autopistas hermosas, pero no anda nadie, están vacías. Hay que felicitar esa gestión, pero vos podés hacer kilómetros y kilómetros sin cruzarte a nadie. En Neuquén todo es burbujeo, es un caos constructivo permanente.

Incluso, Capital Federal, llegó a un cierto tope. Es una metrópolis que está planchada. Su tasa de crecimiento es del 0,5”.  

Sin embargo, el fenómeno MPN y su peso a nivel nacional también es un fenómeno llamativo. No cabe duda que la provincia posee un peso específico mucho mayor al que tienen Tucumán, San Luis o Santa Fe, pero aun así, algunos de sus históricos dirigentes, como los Rodríguez Saá, Alperovich o Capitanich, han tenido mayor relevancia que los gobernadores de Neuquén. ¿Por qué cree que sucede eso?

“Puede que Neuquén haya empezado de forma parecida a las experiencias que vos mencionas, con fenómenos caudellescos, sin embargo, a diferencia de ellos, Neuquén evolucionó. Acá se entendió que las necesidades de la provincia pasaban por otro lado. Se evolucionó hacia la Socialdemocracia.

Esos caudillos que mencionas, ninguno ha sabido gestar a sus descendientes, asegurar la continuidad. Desaparecen con su vida en términos biológicos. En cambio, en Neuquén, el sistema, si bien ha sido marcado por las personalidades fuertes de sus dirigentes, no fue caudillesco. Fue democrático, participativo.

En Neuquén, después de Felipe vino Salvatori, luego Sobisch, Sapag y ahora Gutiérrez. Todos dirigentes distintos. Eso no ocurre en las otras experiencias.

Fue una forma propiamente nuestra de hacer política. Hasta el año ’74, la convención elegía a su candidato a Gobernador y no era una convención elegida mediante el voto. Nosotros elegíamos mediante las Seccionales, cada asamblea elegía a sus convencionales dependiendo de la cantidad de habitantes que tuviera y ahí era donde se elegían los candidatos a Gobernador, Diputado, etcétera. Fue recién en ese año que te mencioné que se eligió cambiar ese sistema, por las elecciones directas.

Esa democratización fue el paso fundamental para ir hacia un sistema partidario más parecido a la socialdemocracia y no hacia el populismo”.

¿Qué lugar ocupa y cómo ve el crecimiento de la juventud, no sólo en la política en general, sino también en el propio MPN?

“Si un partido no tiene juventud, está condenado a desaparecer. No sólo en el MPN, sino que lo digo en términos genéricos. La juventud suele ser un motor de crecimiento, porque los chicos suelen ser desenfadados, no tienen miedo, no están preocupados por su riqueza personal, sino que sus inquietudes pasan por las convicciones.

El MPN ha logrado naturalmente tener una juventud fuerte y eso ha ido transmitiéndose en generaciones. Hay una importante transmisión oral que hace que muchos jóvenes se sumen al partido”.

¿Está al tanto o tiene alguna relación con la agrupación universitaria ‘La Felipe’, quienes decidieron reivindican a su padre en el territorio?

“Por supuesto que los conozco y está muy bien, porque con la dilución de los grandes relatos de la izquierda y del peronismo, los estudiantes universitarios, por el sólo hecho de ocupar esos espacios, adquirieron una capacidad analítica y de investigación que los llevó a preocuparse por la vida universitaria.

Los jóvenes saben que la Universidad no está ahí por casualidad, hubo una historia y un trasfondo que genera las condiciones para que se desarrollen esos espacios de militancia.

¿Cómo no los voy a conocer? Somos parte de la conducción, en el MPN nos conocemos todos y los chicos son muy amigos míos y yo de ellos. Es más, me han ayudado mucho a mí. Yo tengo once libros publicados y cuando voy a la Feria del Libro, siempre me ayudan con la distribución, a parar a la gente para charlar y difundir. Pero también ellos son amigos de Omar y de Gaido, somos una red.

Yo soy profesor universitario, de modo que no puedo no conocerlos. Nos hemos alentado.

Nosotros tenemos una agrupación también, que se llama ‘La 555’ (altura de la calle en donde se ubica la casa del histórico dirigente, sin dudas, un lugar icónico de la política neuquina), porque esta es la casa de Felipe y acá paso gran parte de la historia. Por supuesto que somos ‘felipistas’ y nos hemos puesto como función hacer tareas de índole docente y doctrinaria.

Hubo en la historia otras agrupaciones del MPN en la Universidad, pero la Universidad históricamente fue opositora al partido y sigue siéndolo, no sólo en profesores, sino también en los alumnos. De hecho, el único rector que logró tener el MPN, fue Ana Pechen”.

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